martes 16 de agosto de 2011

hospital


Doña Blanca paseaba muy cerca,


por las jardineras,


sobre las ambulancias,


en los pasillos.


Se columpiaba en los sueros


y regalaba caricias


a todas las jeringas.


Me miró desde las colillas.


Respiraba sobre mis orejas,


casi las mordía, pero se contuvo.


Vi cómo se llevó el aliento


de un niño y un adulto,


mientras me decía,


ya a cierta distancia


y sonriente:


"Todavía tienes que aprender


sobre la compasión.


Cuida a tu madre.


Ahí la dejo otro ratito nomás".