Porque no puedo escribir, sino de desamor,
decido enviarte esta carta
justo cuando sé que de nada sirve
procurarte estrellas de día
o el paisaje del atardecer, desde mi azotea.
Vivo de cadáveres y sueños.
Me atormentan las lunas que coinciden con las noches cabalísticas.
Siempre he sido un poco excéntrica.
Fumo desolada, y aviento el humo esperando
que la nostalgia me ablande y escriba.
Pero sólo puedo escribir de desamor
y recuerdo cuando me amabas, o al menos eso creíamos
Me pregunto por qué siempre elijo el absurdo
para tejer ilusiones.
Han llegado nuevos ojos a decorar mi vacío
pero yo no sé escribir otra cosa que el desamor.
Vierto las esperanzas de cabeza, dentro de un vaso
como si fueran muñecos vudú.
Me gusta incendiar sobre las nubes
los rescoldos de tu tacto.
Duele el timo a fuerza de recordarte
para saturar hasta el hartazgo
y después saber que te olvido
Porque yo sólo puedo escribir de desamor.