Cenizas de miércoles
La guerra de energías contrarias cabe en un miércoles.
El tiempo se distiende; casi se rompe.
Sobre el lago se disuelven las cenizas
de trenes contrapuestos,
incendiados puente arriba la noche anterior:
Un mismo espacio no puede ser
ocupado por dos cuerpos.
Pero los trenes no razonan.
Aún no amanece,
pero los peces se han muerto de intoxicación.
Cadáveres y esperanzas
flotan con la boca abierta y los ojos dilatados.
El sol acaricia con piedad el esqueleto del motor.
El tiempo se suspende.
Luego, se comprime en las cenizas de miércoles.