domingo 26 de diciembre de 2010

a L.

Cuando decido arrancarme el deseo, borro tus anillos de mi memoria, y me propongo no escribirte ya. Cuando confío en que el tiempo, la meditación, las supernovas y las flores me curarán el ímpetu por tu táctica sonrisa, cuando pretendo desasirme de la natural pasión cósmica, decides volver tus letras,, cual ojos misericordiosos, a mí, y de nuevo me tienes pendiendo de los hilos de tu rebozo.