miércoles 14 de julio de 2010

La embriaguez que me deja tu lluvia, permanece.
Mi amargura se amaina;
decantase mi risa.
Hace tiempo la alegría se independizó de mí.
A veces, me visita.

Hoy hallé tu voz incrustada en pentagrama impreciso:
Toda lucidez
luminosidad,
amabilidad.
Y el exacto bemol en el que coincidimos; incidimos.
Incendiamos la
inocencia y las palabras.
Furibundo disimulo. Arrobo es mi ser.
Auras se tocaron. Sutileza. Ha dejado de llover.